Vamos a mirar
una semana de trabajo
Apunta lo que haces durante unos días, tal y como es. Con esa foto decidiremos qué merece la pena cambiar y qué conviene dejar como está.
Puedes contarlo hablando y la herramienta lo apunta por ti. No es un control de horarios: sirve para ver qué se repite y dónde se va el tiempo. Se guarda solo y puedes seguir otro día desde el mismo dispositivo.
Mi semana
Elige un día y apunta lo que hiciste. Con dos o tres días ya se ve bastante; la semana entera, mejor.
Lo mejor es apuntarlo sobre la marcha o al terminar el día. De memoria el viernes salen números redondos que no sirven de mucho.
El día
Cuenta tu día en voz alta y se apunta solo: «llego a las ocho, media hora de correo, luego las sustituciones hasta las nueve y cuarto…». Después lo repasas y lo corriges.
Cuenta también lo pequeño: las interrupciones, los ratos buscando un archivo, las esperas. Ahí suele estar el tiempo que se puede recuperar.
Qué hacemos con cada tarea
Estas son las tareas que has apuntado. Puntúa cada una del 1 al 5 y la prioridad sale sola.