Vamos a mirar
un día de trabajo
Apunta lo que haces durante una jornada, tal y como es. Con esa foto decidiremos juntos qué merece la pena cambiar y qué conviene dejar como está.
Esto no es un control de horarios: sirve para ver qué tareas se repiten y dónde se va el tiempo. Puedes cerrar y seguir más tarde desde el mismo dispositivo.
Mi jornada
Apúntalo sobre la marcha, no al final del día. Y cuenta también lo pequeño: las interrupciones, los ratos buscando un archivo, las esperas. Ahí suele estar el tiempo que se puede recuperar.
Qué hacemos con cada tarea
Puntúa del 1 al 5 y la prioridad sale sola. La sugerencia es solo una pista: decides tú.
Antes de decidir: primero mira si la tarea se puede quitar, después si puede hacerla otra persona, después si se automatiza, y por último qué conviene proteger. Se protege lo que tiene consecuencias si sale mal, lo que implica responder por ello y el trato con familias y alumnos.